En
una loalización privilegiada justo delante de la
ciudad de Angra, fue de propriedad de Francisca
Virgilia Fogaça, nieta de Martin Afonso de Souza,
donatario de la Capitania de São Vicente en el
Brasil colonial. Anteriormente la isla era
conocida como "Poranga" (Bonita en
tupi-guarani).
En
1911 fue comprada por el Gobierno Federal y dada
de regalo por la cámara de los diputados de
Angra al presidente de Brasil Hermes da Fonseca
(1910 a 1914). Existe una leyenda, no
oficial, en que su viúda, la caricaturista Nair
de Tefé apostó y perdió la isla en un juego de
cartas.